martes, 30 de octubre de 2012

El Amor En Los Tiempos De Shaiya

Ya hacia más de una hora que me encontraba matando harpías, golems y arañas gigantescas... Buscando un buen arco para mi, mientras los muchachos del gremio no paraban de cotillear. Era temprano por la mañana, por lo tanto no había mucha gente con la cual charlar. El bosque y la soledad me habían hecho una elfa dura y callada, prefería salir con mi arco a buscar aventuras; mi único amigo era mi tigre, el cual día tras día me llevaba montada en su lomo de aquí a allá.
Mis ojos verdes pasaron la vista por el lugar buscando de algún animal que mis flechas no hayan alcanzado, pero no... Había limpiado el lugar, tomaría tiempo que vuelvan a aparecer aquellos animalejos y mi carcaj estaba vacío... Ni modo, habrá que esperar.
Me senté en un lugar elevado, cerca de Maitreyan, esperando a que salgan de nuevo mis presas, mientras mis orejas puntiagudas se percataban de lo que ocurría en el gremio. 
Decidí, por primera vez desde que había ingresado, unirme a la charla. Llevaba mucho tiempo estando sola, así que era algo nuevo para mí; con un pequeño chiste que sabía dejé salir mi voz, la cual salío algo ronca al comienzo, pero fue recibida por una carcajada alegre de un humano, un cura. Animada por él, decidí seguir con el chiste, el cura se reía aún más.
-¡Ya es suficiente!-Dijo el líder del gremio-Luz y Fénix, dejen de molestar a los demás.
El humano se me acercó y se presentó.
-Hola, hermosa elfa-Dijo sonriendo, una extraña marca le atravesaba la cara y sus cabellos oscuros estaban parados.
-Hola-Le devolví el saludo sonriendo.
-Me llamo Fénix, Fénix de Fuego-Se presentó tendiendo su mano.
-Si lo sé, eres uno de los sub-líderes, yo me llamo Luz, Luz de Sol-Dije saludándolo como lo hacíamos los elfos: con una inclinación de cabeza.
-¿Qué haces por acá tan sola?-Preguntó.
-Busco un buen arco, este ya no me sirve, se rompe con facilidad-Le expliqué enseñando mi vieja y gastada Madonna Dulce-Ya que no puedo conseguir alguna especial, entonces al menos quiero conseguir una de fabricante, algo simple pero que resista más.
-Puedo ayudarte, si quieres-Se ofreció, luciendo una hermosa sonrisa, pude ver sinceridad en esos ojos negros como la noche, y por primera vez en mucho tiempo, me sonrojé.
-Ahora no puedo... Pero si quieres podemos vernos en la capital de la ciudad elfa, Silvaren-Le ofrecí, pues debía irme-¿Qué te parece antes del atardecer?
-Me parece perfecto-Dijo Fénix-Te veré entonces a esa hora mañana.

Antes de la puesta de Sol, yo ya me encontraba en Silvaren, hacía más de una hora que lo esperaba, el cielo estaba oscurecido con gruesas nubes de lluvia que dejaban caer su carga pesadamente sobre los techos de la ciudad; el olor a tierra mojada y a pasto fresoc me recordaba aquellos días de soledad en los que iba al bosque para trepar algún árbol ver la divina creación de la Diosa Etain desde sus ojos; mi rubio cabello estaba empapado y Fénix aún no había llegado, me pregunté si durante el trayecto había sucedido algo, o si el líder le había pedido que lo acompañe a la guerra con la nación de la furia. Escuché un galope de caballo y vi al sub-líder a lo lejos, montado en un magnífico corsel, acercandose al galope.
-Buenas tardes, Luz-Dijo montado desde el caballo-¿Lista para buscar tu arco nuevo?
-Hola, Fénix, claro que estoy lista.-Dije mientras me levantaba del escalón mojado en el que me hayaba sentada-Voy por mi tigre, espérame.
-Vamos, hermosa, sube yo te llevo-Sonrió Fénix mientras me mostraba el espacio libre que habia en la motura de su corsel.
-No, por favor, puedo ir sola-Exclamé negando con la cabeza.
-Vamos, Solcito, déjame que te lleve-Suplicó mientras tendía su mano hacia mí.
Yo al principio dudé, pero tomé coraje y monté detrás suyo; entrelacé mis manos en su cintura y me afiancé en su espalda. Caramba, que bien huele... Holía a hierba buena, menta y madera: olía a bosque.

Conforme los días pasaban, Fénix y yo nos uníamos más; él me ayudaba a hacerme más fuerte, olvidando sus deseos de fortalecerse a sí mismo, juntos conseguíamos buenas armas, hasta incluso nos animamos a ir a la guerra en lo que fracasamos al salir corriendo de un grupo de vails y comemuertos que nos perseguían.
Fue una noche de invierno, mientras mirábamos la nieve caer, en la que Fénix dió un paso que nunca creí que iba a dar.
-Creo que es hora de conocernos más intimamente, Luz-Dijo, mientras me alcanzaba un pequeño papel, allí estaba escrita su dirección-Te espero.
Sin decir más nada se levantó y se fue.
Yo me quedé de una pieza, miré lo que estaba escrito y suspiré... Diosa mía, ¿qué saldrá de todo esto?, aún no estoy preparada para relacionarme así con alguien, sea humano, elfo, vail o comemuerto.
Finalmente, tomé mi arco, me levanté y decidí salir del juego para conocer a Fénix en la vida real.
Al agregarlo a Skype descubrí su verdadero nombre: Fénix se llamaba en realidad Pablo.
-Hola, bonita-Dijo sonriendo mientras encendía la cam, con esa hermosa sonrisa de oreja a oreja.
-Hola-Dije sonriendo.

Pocos meses después aquella elfa y aquel humano decidieron unir sus vidas, prometiendose mutuamente que nunca faltaría su arco para defenderlo y su amor para curarla.

El amor en los tiempos de Shaiya

Ya hacia más de una hora que me encontraba matando harpías, golems y arañas gigantescas... Buscando un buen arco para mi, mientras los muchachos del gremio no paraban de cotillear. Era temprano por la mañana, por lo tanto no había mucha gente con la cual charlar. El bosque y la soledad me habían hecho una elfa dura y callada, prefería salir con mi arco a buscar aventuras; mi único amigo era mi tigre, el cual día tras día me llevaba montada en su lomo de aquí a allá.
Mis ojos verdes pasaron la vista por el lugar buscando de algún animal que mis flechas no hayan alcanzado, pero no... Había limpiado el lugar, tomaría tiempo que vuelvan a aparecer aquellos animalejos y mi carcaj estaba vacío... Ni modo, habrá que esperar.
Me senté en un lugar elevado, cerca de Maitreyan esperando a que salgan de nuevo mis presas, mientras mis orejas punteagudas  

viernes, 26 de octubre de 2012

Juntos a la par

Hay un viejo dicho que dice "amor a la distancia, felices los cuatro"...
No entiendo como se puede sentir amor con kilómetros que los separan, no entiendo como se puede sentir amor sin sentir a la otra persona; hay muchas cosas en contra y pocas a favor... Si el tiempo es tirano, la distancia lo es más. Los celos trabajan 24x7, los engaños son algo muy palpable, se tiene libertad de estar con otros, total... Ojos que no ven corazón que siente.
Acabo de mencionar que son muy pocas los pro, creo que son casi nulos, en cambio los contra son demasiados, es apostar al perdedor... No hay contacto físico, si nuestro amor vive en otro país están las diferencias sociales, de horario, se vuelve más complicado el ir a verse algún día... Contras, contras, obstáculos, impedimentos, eso sin mencionar la economia argentina que nos juega una mala pasada a todos los que llevamos una relación así... Los pasajes, la comida, el hospedaje, la inseguridad... Todo caro... Todo imposible...

Sin embargo... Hace 4 meses que estoy de novia a la distancia, y durante estos simples 4 meses he sentido más amor que en mi relación más larga ( 2 años y medio), las cosas son complicadas; nunca nos hemos visto en persona, nunca hemos tenido ningún tipo e acercamiento, yo le saco 5 años de diferencia y él aún no ha terminado el secundario, vive a 3.200 km de mí, y la economía de ambos no nos ayuda... Mi universidad me demanda tiempo y los estudios también,  mis padres se enojan si paso mucho tiempo en la computadora (lo que ocurre el 99% del tiempo) y he dejado de salir para estar más tiempo on-line con él.
Son tantas contras.... Pero me basta un solo pro: nuestro amor.
En un primer momento le dí pase libre para que haga lo que quiera porque entendía que la distancia nos jugaba MUY en contra, que todavía es un adolescente y seguramente iba a querer salir, que podía ver otras chicas y que si él pesaba que no dábamos más, que sea sincero y me lo diga... Pero desde el primer momento, Pablo dijo que no, que quería serme fiel, que iba a esperarme en todo sentido, que lo que él sentía jamás lo había sentido, que le había volado su cabeza con un revolver...pero puso una sola condición: que lo trate suavemente.
Así que dejé de lado todo prejuicio y mal pensamiento y tuve que cambiar de chip... Dejar de pensar en el presente, para pensar en el mañana... Dejar de pensar no puedo verlo AHORA, para pensar que dentro de poco tiempo lo voy a ver, y esta castidad y fidelidad habrá valido la pena.
No es algo fácil... Es complicado llevar una relación así, es complicado tener a tu amor tan lejos, es complicado contener las lágrimas en esas interminables charlas por web cam, estirar la mano para tocarlo y darte cuenta de que la fría pantalla de la notebook te impide el contacto con esos labios, te impide el contacto con él, que no podes sentir nada... Solo la frialdad de tu computadora, que parece que se ríe descaradamente de tu desesperación, de tu necesidad de estar con él.
Pero aquí estoy, de pie frente a la tormenta, y no estoy sola... Él está conmigo, a 3.200 km de distancia, esperando por mí.
Yo diría que "amor a la distancia, felices los 4"... Sino más bien "amor a la distancia, solo para valientes".
Pues no hay nada como ir juntos a la par, juntos a la par en este camino que solo algunos se animan a desandar de a dos.